
Redacc. Madrid.-Las noticias que conciernen al vino español y mundial siguen sin consolar a productores y distribuidores. El Observatorio Español del Mercado del Vino no determina las causas de la bajada del consumo generalizada de los caldos, aunque si ofrece datos completos sobre las dimensiones de esta merma de mercado. Dicha merma se contrapone a los datos en el aumento de la produccion y en los millones de litros envasados durante el pasado año.
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C.R.D.O. Pededés, Vilafranca del Penedés – La nueva contraetiqueta del Consejo Regulador de la DO Penedès, producida en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (F.N.M.T.), se ha dado a conocer hace una fechas en Madrid y comenzará a ser utilizada en los vinos de la cosecha 2010. La nueva precinta incluye el nuevo eslogan de la DO Penedès "Sol i Vi" (Sol y vino), con el que pretende transmitir un mensaje positivo que invite a conocer los vinos y la zona del Penedès.
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Se trata de uno de tantos fermentos lácticos que, como el queso, se pueden adquirir en los lineales de las tiendas de alimentación.

Su nombre se presta a confusión (yogour, yogurt, yogourt o yogur), siendo su escritura correcta y su pronunciación correcta la de “yogur”. En estas líneas emplearemos diversas formas de referirnos a este manjar cotidiano, al manjar sencillo y saludable que es el yogourt.
El origen del yogur algunos lo sitúan en Bulgaria, donde la tradición yogurera es importante o en Grecia, famosa por su magnífico yogur griego. Es posible que los búlgaros introdujeran este alimento en Europa, pero que no lo descubrieran, dado que es un alimento mucho más antiguo que los búlgaros (data de hace más de 5.000 años).
Lo que parece más probable es que el yogur, como el queso y otros derivados de la leche, se descubriera simultáneamente en varias regiones del globo, en aquellos lugares donde ya se conocía el ordeño de rumiantes (Asia y Africa fundamentalmente). Muy posiblemente, muchos de aquellos pobladores pudieron observar cómo la leche se cortaba y acidulaba en contacto con superficies no muy calientes (tengamos en cuenta que en el campo existen multitud de fermentos lácticos) y, tras retirar el suero que quedaba en la parte superior, lo degustasen como una leche agria y grumosa.
Lo cierto y verdad es que el yogur es uno de los alimentos más universales que existen junto con el queso.
Normalmente se elabora a partir de leche de vaca a la que se añaden fermentos bacterianos, pero también la podemos encontrar a base de leche de cabra o de oveja. En estos últimos casos estaremos ante un yogur más contundente y fuerte de sabor. En los países de Asia y Africa también se produce con leche de búfala y otros rumiantes.
Para combatir su sabor agrio se suele comercializar con azúcar añadido, aunque no se recomienda para dietas pobres en calorías de esta forma. Para este tipo de dieta se recomiendan los desnatados sin azúcar.
En la actualidad se encuentran multitud de variedades de yougurt…
Confeccionar nuestro propio yogur en casa es la cosa más sencilla del mundo. Podremos hacerlo a nuestro gusto y añadirle los sabores y aromas que más nos agraden.
Para empezar necesitaremos leche entera pasteurizada (1 litro). A esta leche le añadiremos medio yogur natural, que ya incluye fermentos lácticos (del que se vende en cualquier establecimiento de alimentación) y los verteremos sobre vasos metálicos, de plástico o cristal. Posteriormente, colocaremos los vasos bajo una lámpara de mediana potencia en un recipiente estanco (un horno, una cuba mediana) hasta conseguir una temperatura estable de unos 50º C. aproximadamente
Siempre debemos asegurarnos de que la lámpara no funde ni sobrecalienta el los recipientes ni el contenedor.
Dejaremos los vasos bajo esta lámpara durante toda la noche. Al levantarnos tendremos algo más de un litro de yogur de lo más natural.
Si lo deseamos podemos añadir esencias (de las que venden en las tiendas de alimentación) a fresa, vainilla y otros aromas.
Si lo que pretendemos es añadirle frutas o cereales es mejor hacerlo cuando el yogur esté ya hecho con objeto de no afectar a la elaboración.
Si no queremos complicarnos tanto la existencia, siempre podemos adquirir una yogurtera en una tienda de electrodomésticos. Cuestan muy poco y nos ayudan mucho.
Al precio que están los yogures actualmente, realizarlos en casa sale más que rentable.
Contra la opinión general, los yogures no son tan digestivos como se piensa (por la presencia de lactosa entre sus componentes), ni adelgazan (su aporte calórico es importante), ni pueden suplir ninguna comida (carecen de elementos suficientes como para ser el sustituto de ninguna toma en un sujeto normal).
Ahora bien, existen, como ya hemos apuntado, yogures sin lactosa y yogures con una menor cantidad de calorías.
En la actualidad, diferentes marcas comercializan yogoures sin lactosa, destinados a aquellas personas que tienen intolerancia a esta sustancia. Es una forma de disfrutar del yogourt sin tener que soportar los secundarismos propios de su intolerancia.
Ciertamente es así. Hemos degustado varios yogoures de esta naturaleza y resultan igualmente deliciosos que los que contienen lactosa, de modo que animamos a los "intolerantes" a tomarlos sin el menor riesgo y con todo el sabor.
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