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Actualidad del vino y la alimentación

CAE EL CONSUMO MUNDIAL DE VINO UN 3,6% EN 2009

bodegon de vinos

Redacc. Madrid.-Las noticias que conciernen al vino español y mundial siguen sin consolar a productores y distribuidores. El Observatorio Español del Mercado del Vino no determina las causas de la bajada del consumo generalizada de los caldos, aunque si ofrece datos completos sobre las dimensiones de esta merma de mercado. Dicha merma se contrapone a los datos en el aumento de la produccion y en los millones de litros envasados durante el pasado año.

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Nuevas contraetiquetas del Consejo Regulador de la DO Penedès

logotipo penedés

C.R.D.O. Pededés, Vilafranca del Penedés – La nueva contraetiqueta del Consejo Regulador de la DO Penedès, producida en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (F.N.M.T.), se ha dado a conocer hace una fechas en Madrid y comenzará a ser utilizada en los vinos de la cosecha 2010. La nueva precinta incluye el nuevo eslogan de la DO Penedès "Sol i Vi" (Sol y vino), con el que pretende transmitir un mensaje positivo que invite a conocer los vinos y la zona del Penedès.

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Historia del vino

El comienzo de la historia del vino es tan confusa como casi todas las historias. Lo que si se conoce es que los griegos y sirios que compartían la antigua Mesopotamia ya conocían el vino. Estamos hablando del cuarto milenio A.C. También en Irán hay evidencia del cultivo del vino allá por el 3.000 A.C.

Imagen  Historia del vino

Los fenicios, lejos de encontrar nada con lo que comerciar con la península ibérica, situaron sus primeras plantaciones en el sur, en lo que es actualmente La Costa del Sol. Más tarde fundarían Málaga y otras ciudades de Andalucía, cultivando sus vinos en estos lugares y llevándolos tan lejos como pudieron (Inglaterra, por ejemplo).

Para otros autores, el vino no llega a España antes de los griegos, que tampoco conquistaron nada, sino que se dedicaron a plantar factorías para el cultivo de la cochinilla (insecto destinado a tintes para tejidos), salazones de pescado y poco más.

La vitis vinífera, la planta original de la que descienden las cepas actuales, es una enredadera que se adapta a casi cualquier suelo y clima, por lo que no es de extrañar que se diera cuenta del vino en varios lugares a la vez. Se trata de una planta cuyos frutos son unas sencilla bayas de la que, en la actualidad, existen cientos de variedades (no todas ellas comerciales). Además, como quiera que los hollejos de la uva (la piel) tiene la capacidad de fermentar el mosto gracias a las levaduras que contiene de forma natural, es muy posible que su descubrimiento fuera casual, después de que alguien se diera cuenta de los cambios producidos en un zumo de uva guardado durante unos días.

De los romanos si tenemos constancia cierta. Ellos convierten todo el mediterráneo en una alacena donde producir vino, aceite y cereal.

El las mesas de Roma se servía vino procedente de España, de las áreas actuales del Penedés y el sur de España. De hecho, varios pecios hallados en la bocana del puerto de Cádiz, contenía ánforas que habían alojado vinos gaditanos que nunca llegaron a la península itálica. Estos vinos eran fáciles de transportar dada su alta graduación, lo que impedía que se picasen por el camino.

Pero el transporte en ánforas de barro fue sustituido muy pronto cuando los romanos conquistaron La Galia y observaron cómo los antiguos franceses envasaban sus vinos en barriles de roble.

Muy pronto La Galia se convierte en el más importante proveedor de vinos del imperio romano. Las mesas romanas demandan vinos de España Grecia e Italia y, allá donde no se da la cultura del vino la implantan como forma de culturizar y como medio de establecer intercambios comerciales.

Pero el vino en Roma y Grecia no se tomaba de igual manera que se toma en la actualidad. Añadir agua y miel era lo más habitual en las mesas de estos dos imperios. De hecho, tomar el vino puro se consideraba de mal gusto.

También la ingesta era más holgada, llegando hasta los 6 litros por persona y día en el imperio romano.

De todas formas no sabemos si es correcto llamar vino a aquel mosto mal fermentado. Al parecer, las técnicas de maceración y fermentación del vino no eran del todo conocidas por los romanos, que no dejaban fermentar por completo al vino, de manera que, finalmente, obtenían una especie de zumo de uva y mosto con muy poco alcohol. Otra cosa distinta era que le añadieran alcoholes procedentes de otras plantas ricas en azúcar. Este tipo de vino era el que servía en las fiestas bacanales.

Cuando el imperio romano se descompone, son los monasterios los encargados de mantener la tradición. En el siglo XII los monasterios franceses depuran las técnicas de producción y extienden la nueva cultura del vino por toda Europa.

En el caso de España, los mojes franceses de Cluny y Cister realizan asentamientos en La Rioja, Valladolid y Burgos, donde relevan cepas antiguas por otras más productivas procedentes de su país. También por esta época, las botellas de vidrio comienzan a sustituir a envases más vetustos como los pellejos de vino (de los cuales nos queda un fósil que es la tradicional "bota de vino").

En la Francia de 1640, el monje benedictino Dom Pierre Perignon afina las técnicas de vinificación de la región de champagne hasta conseguir un vino espumoso muy similar al que conocemos en la actualidad.

En 1870, la plaga francesa de filoxera acaba con buena parte de la producción de vinos franceses. Esta plaga, que afecta desde la hoja a la raíz de la planta, lleva a los franceses a comprar vinos españoles, fundamentalmente de la zona de La Rioja. Durante este periodo de la historia del vino, los intercambios de uva y procesos son de mucho interés para los bodegueros españoles.

Desde La Ribera del Duero y La Rioja los bodegueros más notables viajaron hasta la región francesa de Burdeos, donde aprendieron las técnicas más avanzadas de vinificación. Desde entones, los vinos fermentan en tinas de acero inoxidable y envejecen en barriles de roble que se limpian antes de cada llenado y se cambian con cierta periodicidad.

Sin embargo, la cepa española por antonomasia, la que produce la uva tempranillo resultó la gran sorpresa para los franceses, que la compararon con sus mejores uvas. Estas cepas superaron el proceso de modernización sin necesidad de ser sustituidas por otras como la cabernet sauvignon, que se emplea mezclada con ésta y otras variedades españolas.

España es, en la actualidad, uno de los países del mundo con mejores vinos. A mediados del siglo pasado la producción disminuyó pero la calidad de los vinos españoles aumentó, perdiendo robustez y ganando en aroma, sabor y textura.

Joyas como el Jerez, el cava o los vinos de La Ribera del Duero y La Rioja hacen de España un paradigma de buen hacer vinícola, que exporta buena parte de su producción a todo el orbe.

España es el mayor productor del mundo de vinos, aunque el que es capaz de sacar mayor rendimiento a las cepas es Francia. Esto representa un reto importante de aumentar los rendimientos de las cepas españolas y mejorar, todavía más sin cabe, la calidad de los vinos modernizando los procesos de aquellas zonas que aún no están a la altura de los tiempos.

La cultura del vino

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