
Redacc. Madrid.-Las noticias que conciernen al vino español y mundial siguen sin consolar a productores y distribuidores. El Observatorio Español del Mercado del Vino no determina las causas de la bajada del consumo generalizada de los caldos, aunque si ofrece datos completos sobre las dimensiones de esta merma de mercado. Dicha merma se contrapone a los datos en el aumento de la produccion y en los millones de litros envasados durante el pasado año.
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C.R.D.O. Pededés, Vilafranca del Penedés – La nueva contraetiqueta del Consejo Regulador de la DO Penedès, producida en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (F.N.M.T.), se ha dado a conocer hace una fechas en Madrid y comenzará a ser utilizada en los vinos de la cosecha 2010. La nueva precinta incluye el nuevo eslogan de la DO Penedès "Sol i Vi" (Sol y vino), con el que pretende transmitir un mensaje positivo que invite a conocer los vinos y la zona del Penedès.
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En la actualidad existen multitud de afiladores mecánicos, eléctricos o rudimentarios. Todos ellos nos sirven igualmente para afilar nuestro cuchillo jamonero y tenerlo dispuesto para abatir unas buenas lonchas de jamón.
Sea como fuere, para afilar un jamón nada mejor que la clásica piedra de afilar. Pero cuidado, cuando nos referimos a esta piedra no lo hacemos pensando en esa cosa que venden en los bazares chinos. Una buena piedra de afilar es otra cosa.
Las piedras de afilar “de verdad” suelen tener una cara con la que afilar y otra (normalmente blanca) con la que suavizar la hoja. Con una piedra barata lo único que vamos a conseguir es destrozar la hoja acabar con un cuchillo jamonero completamente romo.
En cuanto a la chaira, se trata de un trozo de acero inoxidable alargado muy poroso, con un protector de manos en la parte inferior. Con la chaira no afilamos el cuchillo, sólo lo mantenemos afilado e impedimos que “se embote” con el tocino, de manera que nos impida seguir cortando.
Una buena chaira y un afilador clásico son suficientes para permitirnos un corte limpio de las piezas de jamón.