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Actualidad del vino y la alimentación

CAE EL CONSUMO MUNDIAL DE VINO UN 3,6% EN 2009

bodegon de vinos

Redacc. Madrid.-Las noticias que conciernen al vino español y mundial siguen sin consolar a productores y distribuidores. El Observatorio Español del Mercado del Vino no determina las causas de la bajada del consumo generalizada de los caldos, aunque si ofrece datos completos sobre las dimensiones de esta merma de mercado. Dicha merma se contrapone a los datos en el aumento de la produccion y en los millones de litros envasados durante el pasado año.

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Nuevas contraetiquetas del Consejo Regulador de la DO Penedès

logotipo penedés

C.R.D.O. Pededés, Vilafranca del Penedés – La nueva contraetiqueta del Consejo Regulador de la DO Penedès, producida en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (F.N.M.T.), se ha dado a conocer hace una fechas en Madrid y comenzará a ser utilizada en los vinos de la cosecha 2010. La nueva precinta incluye el nuevo eslogan de la DO Penedès "Sol i Vi" (Sol y vino), con el que pretende transmitir un mensaje positivo que invite a conocer los vinos y la zona del Penedès.

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Historia del jamón

La larga historia del jamón.

La historia del jamón es la historia de la conservación de alimentos en Europa. El salado de los alimentos ha sido una de las maneras que han tenido los pueblos para garantizarse el sustento en épocas de carestía.

Los fenicios disponían, en las costas españolas del sur y levante, de salinas y saladeros que les permitían salar pescado y carne con la que comerciar por todo el Mediterráneo.

Los romanos extienden, por todos los lugares que conquistan, las técnicas de salado del cerdo aunque, al menos en un principio, los cerdos se salaban enteros, no sólo los jamones y paletillas.

Con posterioridad, los romanos salan los jamones y paletillas y comercian con ellas por toda Europa.

El problema principal de entonces era la escasez de sal y, por consiguiente, su elevado precio. Con la construcción de más salinas el precio de la sal resultó más asequible y la salazón dejó de ser un alimento para familias acaudaladas.

Con la descomposición del imperio romano, los visigodos siguen manteniendo la cultura del jamón en monasterios y abadías, como forma de asegurarse el consumo de carne durante todo el año.

La invasión de la península por los Omeya del norte de Africa no frena la cría del cerdo, a pesar de la estricta prohibición islámica, dada la tolerancia de los árabes con las costumbres cristianas (a los que no querían provocar eliminando este importante sustento alimentario).

Se da una circunstancia especial en la historia de España y es que, una de las formas de demostrar que los judíos y musulmanes conversos lo eran de hecho, era adquiriendo jamón y degustándolo públicamente dado que sus respectivas religiones anteriores tienen expresamente prohibido su consumo.

En la práctica totalidad de los pueblos españoles se crían cerdos con restos de comida, pastos, bellotas de encina y alcornoque y castañas.

Los pobladores de las tierras del sur, más pobres y secas que las del norte del país, disponían de escasos medios para sobrevivir y aprovecharon su mayor tesoro para engordar cerdos de forma natural; la dehesa.

El cerdo ibérico está perfectamente adaptado para alimentarse de bellotas de encinas y alcornoques en un paisaje de lomas de baja y media altura que va desde el norte de Huelva, Sevilla y Córdoba hasta Salamanca, pasando por Badajoz y Salamanca. Lo que se denominó ya en la época romana Ruta de la Plata.

La tradición ha permanecido intacta casi desde sus orígenes hasta la modernización española de los años 60-70. Fue entonces cuando se buscaron razas más productivas que se prestasen a la producción intensiva frente a la extensiva vigente hasta el momento. De este modo los jamones de cerdo ibérico entran en crisis a favor de otros de crianza y curación más precoces. Los cerdos de raza blanca se imponen en el mercado a los cerdos ibéricos y sus jamones y paletillas hacen peligrar los jamones de la Vía de la Plata.

La presencia de una mayor cantidad de grasa en los jamones ibéricos consigue, que muchos consumidores, (más acordes con los tiempos modernos) lo rechacen por una dieta de jamón con menor infiltración de tocino.

A todo ello hay que unir un precio más elevado, dada la tardanza en la cría del cerdo y en la maduración de los jamones y paletillas.

Por todo ello, los mercados del jamón ibérico se resienten hasta el punto de poner en peligro la cría del cerdo ibérico en muchas zonas tradicionales de producción.

Por fortuna y tras el reconocimiento de muchos nutricionistas, gastrónomos y otros expertos, el jamón de cerdo ibérico de bellota recupera su cuota de mercado y se erige como la joya de la gastronomía española.

Jamones de cerdo blanco (también conocidos como "jamón serrano" o "jamón de bodega") y jamones ibéricos (de cebo, recebo y bellota) comparten el mercado español de jamones, cada uno con sus características particulares y unas cualidades gastronómicas a toda prueba.

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