
Redacc. Madrid.-Las noticias que conciernen al vino español y mundial siguen sin consolar a productores y distribuidores. El Observatorio Español del Mercado del Vino no determina las causas de la bajada del consumo generalizada de los caldos, aunque si ofrece datos completos sobre las dimensiones de esta merma de mercado. Dicha merma se contrapone a los datos en el aumento de la produccion y en los millones de litros envasados durante el pasado año.
Leer más...
C.R.D.O. Pededés, Vilafranca del Penedés – La nueva contraetiqueta del Consejo Regulador de la DO Penedès, producida en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (F.N.M.T.), se ha dado a conocer hace una fechas en Madrid y comenzará a ser utilizada en los vinos de la cosecha 2010. La nueva precinta incluye el nuevo eslogan de la DO Penedès "Sol i Vi" (Sol y vino), con el que pretende transmitir un mensaje positivo que invite a conocer los vinos y la zona del Penedès.
Leer más...Porque tenemos mucho que ofrecerle, entre a formar parte de nuestra sala V.I.P. del vino.
Andalucía es una tierra rica en vinos. Málaga, Córdoba, Cádiz y Huelva cuentan con magníficos vinos ciertamente peculiares.

La naturalidad y frescura de los vinos blancos del Condado de Huelva contrasta con otros más poderosos y dulces como los vinos de Málaga. Los finos de Montilla-Moriles y Jerez, con la manzanilla de Sanlúcar representan los vinos con más personalidad de Andalucía y, posiblemente, de España.
Los ingleses descubrieron los vinos de Andalucía hace más de tres siglos, e hicieron de ellos parte de su tradición y su cultura. Muchos (ingleses, australianos, americanos, sudafriacanos, ...) han intentado imitar el saber hacer de los vinateros andaluces de Jerez sin conseguirlo. Porque los vinos de Andalucía son distintos, en cada sorbo llevan el sabor de lo antiguo y de lo moderno, el sabor de dinastías enteras luchando porque no se pierda el buen hacer, y porque los vinos de Andalucía sigan luciendo, ante el mundo, la bandera de lo sagrado y el atrevimiento de nuevos vinos que gusten a todos con la esencia que sólo la tierra andaluza sabe darle al vino y a todo lo demás.
En tal carácter y con objeto de adaptarse a los mercados actuales, los bodegueros andaluces están elaborando vinos tintos de muy buena catadura. Se trata de vinos bien hechos que no tienen nada que envidiar a ninguno otro y que, con el tiempo estarán entre los grandes tintos españoles.

Las tierras antequeranas y de Cartojal, en la linde con la provincia de Sevilla y Córdoba, comienzan a ver los resultados de buenos vinos blancos y tintos con personalidad propia. Más afinados, es cierto, pero sin olvidar la esencia que tantos lustros ha costado conservar. Ya es la hora de los vinos andaluces.
Hay experiencias inolvidables en la vida. Es posible que una de ellas sea saborear un catavinos llenos de manzanilla de Sanlúcar de Barrameda en "Bajodeguía", donde el Guadalquivir comienza a confundirse con el Atlántico. Si nos atrevemos con uno langostinos de los que se cogen allí, de los buenos, .... ¡Qué mejor maridaje!
Especial mención merecen los "vinos del Condado de Huelva". Los mostos de Espartinas o Bollullos han gozado de fama en toda la provincia y en la Sevilla tradicional de toda la vida. Se trata de mostos fermentados (no se trata de mostos sensu strictu por tanto). Son mostos recios, prefacios de vinos buenos como ahora hacen los huelvanos.
Los bodegueros de Huelva se atreven ya con blancos livianos, afrutados y frescos capaces de competir con los mejores vinos blancos de España.
Pero lo más curioso es que los huelvanos se las entienden, además, con vinos tintos que no tienen nada que envidiar a otros vinos más norteños. (Dicen que el mundo es de los atrevidos)
Se trata de vinos jóvenes bien apuntados, y de mejor estructura que se consiguen al abrigo de las tierras arcillosas de la marisma. Son vinos que no se olvidan de su sal andaluza pero que atinan hacia vinos del norte de España. Una experiencia, presenciar el nacimiento de estas estrellas, que dentro de poco serán renombradas en las mejores mesas.
También en Córdoba se intenta cambiar el cliché de los amontillados y se experimenta con vinos blancos menos ácidos, más al gusto de los actuales blancos.
A los cordobeses les está costando perder el sabor antiguo, aunque entienden que el futuro pasa por el aprovechamiento de sus variedades de una manera más comercial. Las tierras calizas del soleado mapa cordobés serán capaces de producir las cepas que darán lugar a vinos más actuales; eso sin perder (esperemos) la esencia de la Córdoba mora y llana.
La provincia de Sevilla es una de las escasas provincias españolas que no elabora vino; se lo bebe. A orillas del Guadalquivir (el vecino más grande de la calle Betis) el vino de Jerez, el vino del Condado de Huelva, el vino de Montilla-Moriles y los Pedro Ximénez malagueños se agotan en un ir y venir de camareros y copas llenas y vacías. Todos los vinos de Andalucía están allí. Porque los vinos de Andalucía mueren en el Guadalquivir
El Guadalquivir es un río, y Triana es un mar de alegrías y vino con el que olvidar lo malo y recordar sólo lo bueno.

Porque a Sevilla no le hace falta hacer vino; sólo escanciarlo en sus cientos de tabernas legendarias... Calle Betis, La Judería, Puerta Carmona, las callejas de la Sierpes y tantos y tantos santuarios del vino que tienen en la Sevilla de siempre su lugar y su momento. Una Sevilla que se pide un vino de Rioja cuando hace falta un vino de verdad pero que refresca una manzanilla de Sanlúcar cuando quiere regresar a su esencia y su sal. Los vinos de Andalucía son los vinos de Sevilla y ya está.
Sevilla no tiene vinos porque los orgullosos vinos de Andalucía son sus vinos. Unos vinos que consintieron los árabes durante la dominación, que bebieron los romanos en Cádiz, que robaron los franceses en Jerez, que bebieron los ingleses hasta hartarse, que copiaron los australianos y que podemos disfrutar todos por cuatro perras.
Pero además de los vinos con Denominación de Origen, Andalucía cuenta con excelentes "vinos de la tierra". Algunas localidades andaluzas los elaboran ancestralmente y el resultado se nota en sus copas.
Los vinos de la tierra de Bailén, de Cádiz, de Contraviesa-Alpujarra, de Córdoba, del Desierto de Almería, del Suroeste de Granada, de Los Palacios, del Norte de Granada, de la Ribera del Andarax, de la Sierra Norte de Sevilla, y de la Sierra Sur de Jaén conforman el conjunto de vinos de la tierra andaluces. Unos vinos que, sin encontrarse dentro de ninguna denominación, han conseguido unas calidades muy a la altura de los tiempos actuales, abandonando los potentes sabores de antaño y apostando por vinos más suaves y afinados.
La gastronomía andaluza es rica y sencilla al mismo tiempo. Los calores del Sur rechazan platos demasiado potentes, siendo las opciones más bien tibias o refrescantes, si no contamos el puchero andaluz, el trigo de Almería o las berzas malagueñas.
Las recetas andaluzas son todo tradición. parece que el tiempo se hubiera detenido en los fogones. Actualmente son muchos los que se atreven con la "nueva cocina" pero el público andaluz sigue mostrando comportamientos de gran hondura tradicional.

Los vinos finos de Jerez o la manzanilla de Sanlúcar maridan a la perfección con los jamones de Huelva siempre a su temperatura de servicio.
Los nuevos vinos malagueños, sanluqueños y del Condado, blancos y refrescantes parecen diseñados para aompañar al "pescaito frito" en cualquiera de las costas de Andalucía.
Un amontillado entonando un salmorejo cordobés resulta una delicia, sobretodo en verano.
El ajo blanco malagueño y el gazpachuelo se pueden ligar con un vino joven de la D.O. Sierra de Málaga, de la misma manera que podemos hacerlo con la porra Antequerana.
Un flamenquín de Córdoba con "papas" a lo pobre lo podemos arrimar a un vino de la tierra granadina.
Resultan imposibles de igualar las gambas blancas de Huelva. Refrescadas por un blanco del Condado bien fresco son una delicia un poquito cara, pero merece la pena hacerse con unas cuantas para "matar el gusanillo".

Uno de los platos más contundentes y desconocidos de Andalucía es el "trigo" de Almería. Se trata de un puchero con legumbres y trigo que te quita el frío y te da la vida. Aquí si que debemos echar mano de un tinto andaluz, de los que ahora se hacen en Huelva y Málaga.
En Jaén, unas "aceitunas machacás" (porque aquí no se llaman olivas al fruto del olivo) maridan con el vino que nos apetezca. Las aceitunas son un manjar de pobres que poseen un maridaje universal de vinos.
A los postres, los mantecados sevillanos de Estepa exigen un maridaje rotundo con un "Pedro Ximénez" de Málaga o Jerez.
Y, por supuesto, para cocinar cualquier receta española y todas las ensaladas del mundo no olvide emplear cualquiera de los dos únicos vinagres con Denominación de Origen; El vinagre de Jerez y el vinagre del Condado.
