
Redacc. Madrid.-Las noticias que conciernen al vino español y mundial siguen sin consolar a productores y distribuidores. El Observatorio Español del Mercado del Vino no determina las causas de la bajada del consumo generalizada de los caldos, aunque si ofrece datos completos sobre las dimensiones de esta merma de mercado. Dicha merma se contrapone a los datos en el aumento de la produccion y en los millones de litros envasados durante el pasado año.
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C.R.D.O. Pededés, Vilafranca del Penedés – La nueva contraetiqueta del Consejo Regulador de la DO Penedès, producida en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (F.N.M.T.), se ha dado a conocer hace una fechas en Madrid y comenzará a ser utilizada en los vinos de la cosecha 2010. La nueva precinta incluye el nuevo eslogan de la DO Penedès "Sol i Vi" (Sol y vino), con el que pretende transmitir un mensaje positivo que invite a conocer los vinos y la zona del Penedès.
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Jerez es una ciudad antigua. Xera, como así se fue denominada por los fenicios, destaca allá por el S. VII por su elaboración de vinos finos.

En la bahía de Cádiz (Gadir) se han encontrado pecios romanos portadores de estos vinos en vasijas de barro. Los romanos importaban de la península sólo algunas clases de vino, dado que todas las graduaciones no soportan el transporte, con el consiguiente cambio en las condiciones ambientales, que pueden dar al traste con sus cualidades más sobresalientes.
Los vinos dulces, de graduación generosa, eran los más aptos para el transporte por mar, por lo que algunas variedades de Jerez serían las primeras en ser importadas por romanos y otros mercaderes de la época.
Pero la exportación tradicional del Jerez se ha realizado desde antiguo a Gran Bretaña. La proximidad con la colonia de Gibraltar y con la cuenca minera de Huelva (explotada por empresas británicas) llevan a los ingleses a apreciar estos sofisticados caldos andaluces hasta convertirlos en productos de uso común.
Tan estrechos son los lazos entre ingleses y jerezanos, que muchos de los ilustres apellidos de los fundadores de bodegas de gran prestigio son ingleses. Domecq, Ferry y Osborne son sólo algunos de estos apellidos que contribuyeron a dar fama mundial a estos vinos finos.
Al país sajón pronto se incorporan nuevos mercados como Holanda y los Países Bajos, que los importan en sus diferentes variedades.
En su afán por hacerse con la titularidad de los vinos de Jerez, los ingleses crean el British Sherry que supuso un tenso litigio en el seno de la comunidad europea. Finalmente las aguas volvieron a su cauce y el Jerez sigue sin competencia, como vino de enorme versatilidad, que se consume a cualquier hora y en cualquier circunstancia.

No obstante, dadas sus especiales características, no son muchos los que se atreven con una buena copa de Jerez si no han participado de la cultura de este vino en algún momento de su vida.
Para iniciarles, les sugerimos un vaso bien frío de manzanilla en Bajo de Guía (Sánlúcar de Barrameda) en cualquiera de las bodeguillas que se asoman al Guadalquivir cuando se desparrama, al fin, por el Atlántico.
Pero el Jerez, aunque gaditano de nacimiento, muere en Sevilla, en cualquier taberna de calle Betis, donde el Guadalquivir mece Triana. Levantar una copa de vino fino en la bodega "La Albariza", en pleno Altozano, casi en el puente de Triana, hace que el tiempo se detenga hasta agotar el vino suficiente.
La tierra por excelencia de los vinos de Jerez es la denominada "albariza" (del latín "albente", blanco, claro). Se trata de tierras calizas, ricas en carbonatos cálcicos, sobre suelos ondulados, casi llanos.

Estas tierras esponjosas y profundas permiten absorber muy bien el agua procedente de la lluvia e impiden la evaporación al formar una costra en la superficie, lo que preserva el viñedo en épocas de sequía.
El hecho de ser de color blanquecino, concede una reflexión solar grande, lo que hace que la insolación sea importante. Todo ello permite una amplia graduación en estos vinos, que tendrá lugar tras la fermentación.
Como quiera que existen diferentes variedades de Jerez, también existen varios tipos de suelo. Este es el caso de los suelos de arena con apenas una pequeña proporción de calcio y que alimentan a la variedad pedro ximénez, origen de los vinos dulces de mayor prestigio.
Cuando viajen por Andalucía y contemplen tierras blancas tras los olivios, repletas de parras, están en tierras de "albariza", tierras blancas de cal que alojan los secretos de los vinos de Jerez, Málaga y Montilla (Alba en latín significa blanco), en tierras que alojan los mejores vinos, los que dieron a Machado, a Alberti y a García Lorca sus poemas. Deténganse y contemplen las viñas con las que los andaluces se han dado a conocer por todo el mundo... Roma, Grecia, Inglaterra, Australia, América, ... Luego refresquen una manzanilla de Sanlúcar o un "Pedrito" malagueño en la tierra santa de los vinos de siempre y de ahora (mejor con un marisquito en la Antigua Casa del Guardia en Málaga o en cualquiera de las tabernas de "Bajo de Guía", en Sanlúcar).
Porque las tierras de Albariza son las mejores para los vinos buenos, los vinos nobles de la Andalucía de ayer y de siempre.
El clima de la zona de Jerez es marcadamente meridional, con una notable influencia atlántica, lo que le concede un alto grado de humedad y precipitaciones apreciables que pueden llegar a los 700 mm anuales. Las más de 3.000 horas de sol al año van a favorecer la profusión de polifenoles en las cepas y que los vinos finos puedan alcanzar, finalmente, una alta graduación.
Casi la totalidad de la uva que madura en Jerez es de la variedad palomino fino. El resto se lo reparte una exigua cosecha de pedro ximénez y moscatel, responsables de la producción de vinos dulces.
Conocer la tipología de estos vinos andaluces pasa por comprender el milagro de "la flor". Tras la fermentación natural del mosto, el resultante es un vino blanco y seco que llega a superar los 14 ° de volumen de alcohol. De este caldo saldrán dos tipos de vinos: el fino y el amontillado.
Las barricas en las que los vinos van a envejecer no se llenan del todo (son barriles jerezanos de 500 litros) y en su superficie se va a desarrollar un moho de la familia de las levaduras que se denomina "flor". Esta flor completará la fermentación del vino y se da en todos los blancos andaluces (también en los del Condado de Huelva).
La cantidad de flor en barrica y el tipo de uva va a determinar que los vinos de Jerez se clasifiquen de la siguiente forma:
Los vinos de Jerez y Sanlúcar de Barrameda no tienen nada que ver con los vinos al uso. Un Rioja, un Ribera del Duero, un vino de Toro o un Penedés distan en todo de estos vinos andaluces. Es en la diferencia donde se encuentra el verdadero encanto de estos vinos sureños tan apreciados desde siempre.
Disponer de una botella negra de Jerez bien fría a orillas del Guadalquivir, en cualquiera de sus muchas tabernas, no es un lujo y resulta un placer de dioses. Mejor con una lasca de jamón de Jabugo.
Y si no tiene el Guadalquivir a mano cierre los ojos y sorba todo el mar andaluz
Tradicionalmente, los vinos de Jerez y Sanlúcar de Barrameda se han destinado a la consagración en las iglesisas de toda Andalucía. Sin embargo, los mistela valencianos y los sevillanos de "Los Palaciosquot; han sido los más demandados para estos sagrados menesteres eclesiásticos.
En la actualidad, varias bodegas de Jerez tratan de recuperar esta santa tradición y entregar sus vinos de culto a los párrocos y a los parroquianos. Se trata de vinos sin alteración química ninguna, con los que poder disfrutar de toda la autenticidad de lo antiguo; se trata de vinos sagrados.
Ya Antonio Machado menciona a los nobles vinos de estas tierras meridionales en su poema dedicado al señorito "Don Guido", amante de refrescar manzanilla por los bares sevillanos, que se avino a mejor vida cuando se casó, pero que perdió todos los placeres del tapeo por una dama adinerada. ¡Pobre Don Guido, lo que se perdió tras el casorio!

Unos langostinos sanluqueños de los de toda la vida afinan la manzanilla y nos aportan sensaciones antiguas, sensaciones buenas a mar y a mediodías de charla frente a la playa, lo más cerca posible del Guadalquivir y la marisma.
Es curioso el maridaje del jamón con los finos de Jerez y las manzanillas frescas de Sanlúcar. Cualquier celebración andaluza que se precie acaba los entrantes y sigue maridando estos vinos con el jamón de Huelva, o de Extremadura. Es posible que, como comentan los puristas, el jamón ibérico maride mejor con un buen crianza de La Rioja, pero damos fe del estrecho maridaje entre el jamón ibérico de verdad y los vinos de Jerez y Sanlúcar, que también son de verdad.
Marisco, fristos de pescado, cremas de marisco, quesos de Ronda, conchas finas malagueñas, cañaillas, búsanos (cañailla de roca), ortiguillas (algas de la bahía de Cádiz), carnes de ave, "almejas chochas de la bahía", salmorejo de Córdoba, porra antequerana (muy similar), Gazpachuelo, ajo blanco malagueño... El maridaje de los vinos jerezanos es infinito.
Pero hay un maridaje universal de los vinos de Jerez y Sanlúcar que son las aceitunas (en esta tierra no se le dice "olivas"). Una copita de fino o manzanilla a su temperatura con unas aceitunas "manzanilla sevillanas" o unas "gazpachas malagueñas" o las genuinas "machacás" de Jaen resultan un verdadero placer de medio día. Así, sin más. Y además te las dan "de valde" en cualquier taberna andaluza que se precie (y si no las pides que te las ponen, que hay algunos camareros andaluces muy tacaños). Porque en esta tierra lo que sobran son aceitunas y las aliñan como en ningún sitio (también son muy buenas las extremeñas y las negras de Aragón, dicho sea por hacer justicia). Si además van bien contra el colesterol... Pues eso que te llevas.
Son cuatro las principales localidades que conforman esta denominación de origen andaluza: Jerez de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda, Chipiona y el Puerto de Santa María. Todas ellas han contribuido a la merecida fama internacional alcanzada por los vinos acogidos por esta denominación, por lo que desde aquí, le rendimos un pequeño homenaje, dándoles a conocer lo mejor que cada una de ellas puede ofrecerles.
Cuando nos referimos a notas de cata lo hacemos en referencia a vinos muy bien criados y afinados. Vinos que han superado todas las pruebas y que han demostrado estar a la altura de los consumidores más exigentes.
En todas las Denominaciones de Origen hay vinos muy comerciales, vinos baratos que no se ajustan a una cata ciega. Por esa razón los descartamos.
Si usted desea someter a la cata de nuestros sumilliers un vino de su bodega o un vino de su preferencia sólo tiene que hacérnoslo saber poniéndose en contacto con nosotros.
Pero debe saber que nuestros sumilliers obrarán con justeza y es posible que no le guste lo que le digan del vino de su bodega o de su vino favorito.
Esperamos que entiendan que seamos tan estrictos. Todo ello redundará en beneficio de todos los amantes del vino.
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