
Redacc. Madrid.-Las noticias que conciernen al vino español y mundial siguen sin consolar a productores y distribuidores. El Observatorio Español del Mercado del Vino no determina las causas de la bajada del consumo generalizada de los caldos, aunque si ofrece datos completos sobre las dimensiones de esta merma de mercado. Dicha merma se contrapone a los datos en el aumento de la produccion y en los millones de litros envasados durante el pasado año.
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C.R.D.O. Pededés, Vilafranca del Penedés – La nueva contraetiqueta del Consejo Regulador de la DO Penedès, producida en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (F.N.M.T.), se ha dado a conocer hace una fechas en Madrid y comenzará a ser utilizada en los vinos de la cosecha 2010. La nueva precinta incluye el nuevo eslogan de la DO Penedès "Sol i Vi" (Sol y vino), con el que pretende transmitir un mensaje positivo que invite a conocer los vinos y la zona del Penedès.
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Montilla-Moriles es una Denominación de Origen fundada en 1944, cuya zona de producción se caracteriza por la dispersión de sus viñedos. Variedades tintas como tempranillo, cabernet sauvignon y otras hasta hace poco absolutamente desconocidas han comenzado a cultivarse en la zona.

Los vinos de Montilla-Moriles son tan antiguos como los de Jerez, habiéndose encontrado restos arqueológicos de semillas viníferas de hace 3.000 años. Allá por el año 1665 se vendían vinos de Lucena en las tabernas gaditanas. Las elaboraciones tradicionales de Córdoba siguen las mismas vías de crianza que las de Jerez: la biológica y la oxidativa, y el mismo modo de envejecimiento y unificación de añadas.
Podemos encontrar los siguientes tipos de vinos: Fino, Oloroso, Pedro Ximenez, Amontillado y Palo Cortado junto con los nuevos vinos blancos. De entre todos ellos es el Pedro Ximenez el que ocupa la mayor parte del viñedo marcando el carácter de todos los vinos de la zona. También se cultivan otras variedades como la moscatel, la baladí etc.
Los vinos de uva Pedro Ximenez tienen un contenido de alcohol del 15% en total ausencia de alcohol añadido lo que les proporciona características más naturales y sabores y aromas más delicados.
Entre los ríos Genil y Guadajoz se encuentra enclavada la comarca vitivinícola de Montilla-Moriles. Sus tierras son blancas, de suaves vaguadas en las que se cultivan fundamentalmente las cepas de Pedro Ximenez. El clima en la zona es seco y cálido lo que produce vinos con una graduación del 15% en alcohol completamente natural.
Por eso, los amontillados a los que se refería "Edgard Allan Poe" en su reconocido "El barril de amontillado", donde un reo iglés pedía como último deseo morir en el interior de un barril lleno de estos vinos cordobeses, tienen razón de ser cuando se trata de mandarnos al cielo de un golpe.

En la actualidad, los vinos generosos andaluces han comenzado un ligero declive en su consumo, con los vinos de Jerez arrastrando al resto por lo que tanto en una zona como en la otra se han puesto en marcha una serie de medidas encaminadas a intentar paliar la crisis de estos vinos así como a conseguir un equilibrio entre la producción de sus vinos y la demanda.
Una de las esperanzas del mercado vitivinícola de esta región está puesta en los nuevos vinos blancos jóvenes y frescos, al estilo de los de Sanlúcar de Barrameda. Destaca la resistencia al cambio en los procesos de elaboración de los vinos generosos de esta comarca superada por una de las principales bodegas de la zona cuyos vinos son más frescos, menos densos y más alegres que los tradicionales.
Resfrescar un amontillado en el centro de la capital del califato es un placer de dioses que los árabes consintieron y que los cristianos agradecemos; todo ello frente a un atardecer frente a la mezquita.
El maridaje del vino de montilla con los innumerables manjares corbobeses es infinito. Desde aquí le proponemos una copa fría de Montilla con un salmorejo cordobés bien espeso y un flamenquín bien grande con piquitos de ajonjolí. Cuanto más cerca de la mezquita-catedral mejor.
La composición del suelo es un factor que incide directamente en el cultivo de las vides y en la posterior calidad de sus vinos. En la provincia de Córdoba predominan los suelos llamados albarizas, ricos en carbonato cálcico, con un suelo y subsuelo blandos , pobres en materia orgánica, poco fértiles, con escasos minerales y con un alto poder para retener la humedad.
Es conveniente plantar la vides en laderas para que la pendiente permita un drenaje natural del agua sobrante que alarga la vida del viñedo y mejora la calidad del vino. Son suelos calizos de color blanquecino muy aptos para el cultivo de las vides. En Montilla-Moriles encontramos también suelos con alto contenido en sílice en los que se cultiva la variedad Pedro Ximenez. Este mineral provoca una refracción de la luz que adelanta la madurez de la uva proporcionando mostos a finales de agosto. Estas uvas suelen utilizarse para la pasificación y posterior elaboración del vino dulce Pedro Ximenez.
Las condiciones climatológicas es otro factor decisivo en el cultivo de las vides y la calidad de los vinos. La humedad debe oscilar en las bodegas entre el 60 y el 80%, y es por ello por lo que existe la costumbre de cubrir sus suelos con albero debido a su capacidad para retener el agua.
Córdoba es una tierra sabia en lo que se refiere a gastronomía. Con ingredientes sencillos, los cordobeses han sabido crear platos universales. El salmorejo cordobés está suplantando al gazpacho andaluz de toda la vida en los mejores restaurantes y en las casas más sencillas de Andalucía. Este gazpacho espeso, repleto de tomates, aliñado con aceite de Priego y vinagre de Jerez es una joya de la comida sencilla y barata de las casas de Montilla, de Moriles, de Priego, Fuenteovejuna, Peñarolla y de todos los pueblos de Andalucía.

Los puestos de caracoles de la capital cordobesa dejan al descubierto lo mejor del Montilla, cuyo maridaje con este sencillo manjar del monte está garantizado. En primavera, Córdoba se llena de estos puestos entrañables que atraen a los amantes del vino y de las cosas sencillas de la vida.
Si se piden un flamenquín en cualquier pueblo de Córdoba tengan mucho cuidado... Son enormes. No se sabe si usted se puede comer el flamenquín o el flamenquín a usted. (Con un flamenquín cordobés pueden comer dos personas). Eso si, están muy buenos y aquí los hacen como nadie, si encima damos cuenta de un fino de Montilla-Moriles mientras tratamos de acabar con alguno de estos rollos de carne ni les cuento.
Los picos cordobeses con ajonjolí también son únicos. Crujientes, planos, curvos y de mil formas, en las tabernas cordobesas se come uno antes los picos y luego la tapa de puro buenos.
El "cochifrito" (cohinillo frito) de Córdoba es una delicia. Adobado con pimentón de la Vera, ajo y vinagre y luego frito en aceite corbobés limpio es una delicia, un placer viejo, sobretodo si lo acompañamos de un vino de Moriles.
Pero si hay un plato que bordan los cordobeses es el rabo de toro. Con "papas a lo pobre", con "papas fritas", con zanahorias o tomate asado pero siempre con un buen catavinos fresco lleno de vino fino de Montilla.
Comer en tierras del vino de Montilla es cosa seria, luego un paseo por los increibles monumentos de la zona (para rebajar el asunto) y listos para una buena siesta... Mejor si es en el Hotel Hesperia, frente al Guadalquivir.
Las mejores añadas de los vinos de Montilla-Moriles se corresponden con los siguientes años: 1990, 1998, 1999 y 2000. Todo ello según las indicaciones del Consejo Superior de las Denominaciones de Origen, que calificaron estos años de "excelentes". Además, los años 1994, 2002, 2003 y 2004 fueron calificados como "muy buenos" por el mencionado Consejo.
Haremos ahora un breve recorrido por las bellas localidades que conforman esta denominación de origen, las cuales, desde antaño, se han dedicado a la elaboración de vinos que han logrado un merecido reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional.
Cuando nos referimos a notas de cata lo hacemos en referencia a vinos muy bien criados y afinados. Vinos que han superado todas las pruebas y que han demostrado estar a la altura de los consumidores más exigentes.
En todas las Denominaciones de Origen hay vinos muy comerciales, vinos baratos que no se ajustan a una cata ciega. Por esa razón los descartamos.
Si usted desea someter a la cata de nuestros sumilliers un vino de su bodega o un vino de su preferencia sólo tiene que hacérnoslo saber poniéndose en contacto con nosotros.
Pero debe saber que nuestros sumilliers obrarán con justeza y es posible que no le guste lo que le digan del vino de su bodega o de su vino favorito.
Esperamos que entiendan que seamos tan estrictos. Todo ello redundará en beneficio de todos los amantes del vino.
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