
Redacc. Madrid.-Las noticias que conciernen al vino español y mundial siguen sin consolar a productores y distribuidores. El Observatorio Español del Mercado del Vino no determina las causas de la bajada del consumo generalizada de los caldos, aunque si ofrece datos completos sobre las dimensiones de esta merma de mercado. Dicha merma se contrapone a los datos en el aumento de la produccion y en los millones de litros envasados durante el pasado año.
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C.R.D.O. Pededés, Vilafranca del Penedés – La nueva contraetiqueta del Consejo Regulador de la DO Penedès, producida en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (F.N.M.T.), se ha dado a conocer hace una fechas en Madrid y comenzará a ser utilizada en los vinos de la cosecha 2010. La nueva precinta incluye el nuevo eslogan de la DO Penedès "Sol i Vi" (Sol y vino), con el que pretende transmitir un mensaje positivo que invite a conocer los vinos y la zona del Penedès.
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El País Vasco huele a chacolí. El chacolí es un vino fresco que, bien tirado, sabe a hierba, a limones y a tradición. Resulta un vino atrevido de gran aceptación en España y el mundo, es un vino nuevo de saber hacer antiguo.
El chacolí de Guetaria, el de Alava o el de Vizcaya es un vino refrescante, joven y ligeramente espumoso. El vocablo vasco txacolí significa "vino del caserío". Los vinos vascos, por tanto, tienen un profundo arraigo a la tierra y a la tradición.
Las variedades de uva autóctonas hacen el resto. Se trata de las variedades hondarribi beltza, hondarribi zuri, gross manseng, petit manseng, y petit Corbu. Con ellas se consiguen magníficos blancos y tintos jóvenes de una calidad excepcional.
Alava linda al sur con La Rioja, y algunos de sus municipios se acogen a esta prestigiosa Denominación de Origen.
Si bien sus vecinos navarros y riojanos disponen de una amplia paleta de vinos de crianza, reserva o gran reserva, los vascos se consagran al chacolí con devoción. No obstante, un buen puñado de bodegueros vascos no acogidos a ninguna denominación de origen, elaboran estupendos vinos de autor y vinos de mesa dignos del amparo de cualquier consejo regulador.
Si al chacolí vasco unimos los platos vascos de toda la vida (bacalao, cocochas,...) la satisfacción està garantizada.

El chacolí es un vino que chiquiteo, de pinchos y tapas de todo tipo que se pueden beber y comer en el casco antiguo de Bilbao y de todos los pueblos del País Vasco.
El marisco de Cantábrico resulta ideal como maridaje a los chacolís blancos. Resultan refrescantes unas buenas "cigalas de tronco" con unos chiquitos de chacolí a su temperatura, unos carabineros, una centolla y todos los mariscos que nos ofrece la alacena del frío mar de Cantabria.
Si de lo que se trata es de preparar una buena comida, los chaolís deberán servirse al principio, cuando llegan los entrantes. Unos aperitivos suaves a base de marisco, ensaladas, fritos de pescado... Resultan un maridaje perfecto para estos vinos vivarachos y suaves. Más adelante, cuando se sirva el jamón, estaría bien descorchar una buen vino tinto de crianza. Y luego se sigue con platos más contundentes y vinos más envejecidos.
Porque la cocina vasca es lo suficientemente generosa para maridar con vinos del País Vasco y con todos los demás. La compleja elaboración de sus recetas se torna en platos completos, contundentes que reperesentan toda la tradición de la cocina vasca y la modernidad de los nuevos chefs.
